Viajar (+ Freebie)

Este verano viajaré a un sitio nuevo por primera vez en años. Recuerdo cuando era pequeña y le dije a mi madre que quería viajar más, que siempre hacíamos lo mismo.
Entiendo que cuando los niños son muy pequeños no se les lleve por ahí por diversas razones, no puedo con los bebés llorando en el avión (entiendo que no lo hacen queriendo y blablabla) y en Navidad no me molesta, pero no veo la necesidad de viajar con un bebé en cada vuelo. Yo de hecho no viajé en avión hasta bastante tarde. Lo recuerdo perfectamente. Fue uno de los múltiples fines de semana que pasábamos en Madrid por aquel entonces. Fuimos en tren, época pre AVE (sí, antes del AVE, soy así de mayor), si no recuerdo mal* eran 5h de viaje y por alguna razón no bookeamos billete de vuelta. Nos encontramos el domingo que teníamos que volver porque yo tenía cole y mi madre tenía trabajo en Barcelona, así que viajamos las dos en avión y mi padre volvió al día siguiente. Me sentaron en primera (iba solísima) y a mi madre en turista, por lo que mi madre se quejó porque yo no había viajado nunca en avión y yo por mi parte puse expresión de entre tristeza y preocupación, a pesar de que no me daba ningún miedo, y recuerdo a la azafata comentando la situación con su superior y diciéndole: "mírala cómo está" a lo que yo aún añadí más énfasis a mi actuación. Al cabo de un rato, se acerca la azafata y me acompaña al asiento al lado de mi madre, cediéndome así su sitio. La bronca que le eché a mi madre porque me pusieran en turista fue épica (el personal de cabina, obviamente, no se enteró), mi papel de Oscar se merecía más que un downgrade a turista. Yo esperaba que si por error suyo ponen a un niño que viaja en avión por primera vez en business, pusieran a su acompañante al lado, por las molestias. Nunca se me hubiese ocurrido que la azafata se adjudicase un asiento en primera. Además, esta era la época en la que si los vuelos salían con atraso regalaban un billete a todos los pasajeros. The good 'ol days.
Los primeros viajes propiamente dichos que hice fueron a Italia. Recuerdo decir que iba a Italia y que me dijeran que los niños no vale la pena que viajen porque no se van a acordar y que tienen que ir a Disneyland París (#cultura) ¿Me sé las ciudades que he visitado de pe a pa? ¿Me acuerdo de las obras de arte que he visto y sé ordenarlas en sus museos? ¿Me acuerdo de cada monumento o edificio? Es más ¿Os acordáis de todo esto de los lugares que habéis visitado como adultos? Yo no. Recuerdo muchas cosas de las anteriores, en parte porque algunas se han reproducido tantas veces por tantos canales que es imposible obviarlas pero recuerdo mejor y con más cariño el día que intentamos sacarle una foto disimuladamente a los camareros de un restaurante en Florencia porque nos gustaba la combinación de colores de su uniforme y copiarla luego. Recuerdo llorar de emoción cuando vi el skyline de Nueva York. Recuerdo que mi madre casi me cambia por camellos en Egipto y que los egipcios alucinan con el pelo rubio (can't blame them). Recuerdo llorar en un restaurante en París por cosas que no puedo controlar. Recuerdo sensaciones y lo inspirada que estaba y que vuelvo. 
Sé que los suizos no viven en granjas con vacas y relojes de cucú y sé que los americanos no son todos obesos. He aprendido a no creerme todo lo que me dicen, a adaptarme, a aceptar que las cosas cambian con la geografía y no son mejores ni peores, son distintas y he aprendido a probar cosas nuevas. Ver mundo (aunque tampoco haya visto tanto) me ha dado perspectiva y me quedo con lo que me gusta de otras culturas y con lo que hacen mejor que yo. Ver mundo me ha hecho ser más abierta de miras, más paciente (y no precisamente por la mala gestión del aeropuerto de El Prat), me ha dado esperanza. 
Si no hubiera viajado no habría sentido la mayoría de las cosas que he sentido, no me tomaría la vida como me la tomo y, en definitiva, no sería quien soy. Lo mejor de todo es que aún estoy aprendiendo, aún me queda mucho por aprender y sentir y aún sigo (digi)evolucionando. Ojalá pudiera explicar racionalmente a los que creen que los niños tienen que ir a Disneyland el porqué de la importancia de viajar, pero no puedo porque es algo que hay que experimentar. Cada uno lo vive de forma distinta y es lo que lo hace tan especial. 
Si como yo habéis perdido el hábito o simplemente queréis una lista para ayudaros a hacer la maleta os dejo una plantilla que espero que os ayude. No la he rellenado porque la mayoría de cosas son muy personales, yo uso cepillo para el pelo pero igual vosotros no, uso las palabras "bambas" y "tejanos" y por lo que he visto en otras listas, me molesta mucho que salgan cosas que no utilizo. 

*En la frase anterior pone que lo recuerdo perfectamente, cosas mías… Tampoco recuerdo la compañía con la que volé.

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