El Resurgir De Loewe



La marca de lujo española especialista en piel estuvo en la sombra mucho tiempo y no ha sido hasta que ha introducido un poco más de diseño de la mano de Jonathan Anderson a la siempre existente calidad que ha llamado mi atención. Minimalismo, colores vivos y, claro está, piel son el denominador común.
Se situaron en el punto de mira tras su anuncio en 2012 de Madrid Oro Collection en el que unos jóvenes superguays-hijos-de alucinaban con Loewe y prácticamente citaban a Coelho. En principio iba a correr un tupido velo sobre este capítulo pero es una parte remarcable de la historia de Loewe y es un indicador de la situación del país y de la marca que parece el patito feo de LVMH. Si bien el anuncio dio que hablar y en eso consiste la publicidad, no creo que lo que se dijo fuera lo que querían conseguir. No me disgustó, creo que la gente que sacaron son muy madriles y definitivamente no me siento identificada con ellos pero la marca tampoco diseña para mí. No niego que quieran atraer a otro tipo de consumidor con su cambio de rumbo en la estética (que no tenían en 2012 cuando salió el anuncio) pero puedo asegurar que no son productos con un diseño para gente de entre 18 y 25 años. Ni deberían serlo. La moda como inversión no puede ser únicamente para jóvenes, ni para mayores. Tiene que ser para todos. Todo depende de quien se lo ponga pero creo que este tipo de piezas son las que la gente de mi edad tomamos prestadas del armario de nuestras madres y es parte de su encanto (para mí, no para mi madre).
Yo entro en ese margen de edad y me gusta lo que hacen (ya sabemos que mi estilo no representa el de la gente de mi situación demográfica) no tanto por que me enamore el diseño si no por el estatus de icono que le otorga un diseño atemporal y la calidad que me asegura que será una inversión. No me quiero cansar de la pieza, sé que veré a gente con esto, aunque no sea de manera masificada, y soy consciente de que lo reconocerán para bien o para mal. Hay que tener en cuenta estas variables a la hora de invertir en una pieza de Loewe, va de la mano del precio y de las marcas de lujo.
En 2013 Anderson entró en la marca para lavar la imagen y relanzarla. Ha introducido elementos propios de otros tipos de diseño. Creo que el diseño es un punto fuerte de España y si la marca es española debería representarlo. Es irónico que el artífice haya sido británico. Me gusta la vertiente arquitectónica que han adquirido los diseños, aunque creo que está sacrificando la feminidad que también es propia de nuestro país. Obviamente, hay muchas piezas unisex pero no todas deberían serlo.
Para mí los valores de Loewe representan los de nuestra sociedad, no tiene nada que ver con que nos lo podamos permitir todos porque eso no es lujo. No soy madrileña así que no entiendo las dinastías de señoritos pero sé que representan la continuidad y el linaje que ofrece Loewe. Y que nosotros mismos nos boicoteemos aunque sea por un simple anuncio también es algo muy nuestro. No creo que necesitemos que venga nadie de fuera a salvarnos o a decirnos qué y cómo hacerlo pero como no espabilamos lo acaba haciendo otro a su manera y si no tenemos los mismos intereses no saldremos bien parados.


No os perdáis esta entrevista al creador del antiguo logotipo de Loewe.

Imágenes: loewe.com e Instagram

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