Beauty At 21


Ya he explicado mil veces como no me llama especialmente la atención la cosmética pero que últimamente he estado siguiendo a varias beauty bloggers y he entrado un poco más en el mundillo. Hoy me apetece compartir mi visión de la belleza en este momento de mi vida en el que aún no estoy decayendo físicamente y cuando tampoco tengo mucha experiencia en este ámbito.

No es un secreto que no me gusta mi aspecto y aunque sigo sintiéndome muy insegura e incómoda me acepto más que hace unos años.
Siempre he sido muy consciente de que todos somos distintos. Mi madre, que es quien me vestía y peinaba y quien me aconseja, es muy distinta a mí físicamente. Es guapísima, nivel nadie cree que sea mi madre. Sé que lo que funciona para una no tiene porque funcionar para la otra. Siempre he tenido confianza suficiente como para no ponerme lo mismo que los demás, obviamente voy muy normal y sigo las líneas que están de moda, no soy una transgresora, pero todas las chicas en Barcelona van igual, literalmente. Creo que no es mi caso, aunque sé que todas decimos lo mismo. Desde que tengo uso de razón la gente critica todo lo que me pongo y también copian lo que me pongo. Me han dicho cosas desde "te lo has puesto al revés" a "te va grande" pasando por "te has equivocado abrochándote los botones de la chaqueta". Estoy acostumbrada a tener que lidiar con esto así que no me cuesta ir a mi bola.
En cosmética no uso productos de moda ni mucho maquillaje, creo en cuidarme y en que la salud habla por si sola. Cuidarme por dentro y por fuera, a nivel físico y mental y me conozco lo suficiente para saber que, aunque no me cuesta acostumbrarme a cambios en mi rutina, no soy capaz de seguir rutinas muy largas y complejas. Por eso me gusta probar cosas nuevas pero que tengan algún sello de confianza. Una marca que sé que me funciona, un sistema que me haya funcionado antes, un profesional que me hayan recomendado… Prefiero usar un producto de una marca que me haya dado buenos resultados a tres de droguería.
Como he dicho mi opinión sobre mí misma ha mejorado (aunque no lo parezca) y fue gracias, sorprendentemente, a las supermodelos. Las buenas de verdad, las tops. Nunca daré la talla como supermodelo, pero además de las medidas de infarto, lo que comparten es el aspecto sano. Los ángeles de Victoria's Secret están mazadas, tienen un cuerpo muy definido por sus músculos y están proporcionadas. Esto me hizo entender que sea cual sea tu figura, tu tamaño, el color de piel o de pelo y el estilo de vestir, si es poco forzado queda bonito. Siempre seré demasiado baja, con la piel demasiado clara pero estar negra todo el año sería perturbador, como lo es estar extremadamente delgada cuando no es tu complexión. Se nota. Aceptar qué tienes y qué no tienes es el primer paso. Potenciar lo que tienes y disimular lo que no tienes y si algo te molesta de verdad cambiarlo con cabeza y con ayuda de un profesional. Estoy en ello, es todo un proceso, pero como dice Eleanor Waldorf: "Nunca serás más joven de lo que lo eres ahora." Nunca seré más joven pero tendré otras cosas, cada momento de la vida tiene sus pros y sus contras y quiero aprender a disfrutar de lo mejor de cada etapa.

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