8 de septiembre de 2016

LDN Una última visita sin visado



Hacía seis años que no iba a Londres y lo echaba mucho de menos. Cuando me di por vencida, me enfadé con ellos por el Brexit y tenía aceptado que no iba a ver Londres en mucho tiempo, Universal España nos llevó a mí y a un acompañante a pasar una noche para ver la premiere de Bridget Jones.
Estuvimos alojadas en un hotel muy bien situado y de un nivel que me viene grande. Como ya conocíamos la ciudad pudimos dedicarnos a callejear y empaparnos del lifestyle y la cultura ingleses. Londres siempre es un gusto pero con lo bien montado que estaba todo y lo rodado que iba todo, poder ir sin preocupaciones ni responsabilidades fue la guinda. 
Tengo que decir que el señor que nos vendió el abono para el transporte público (Oyster Card) nos dio una versión antigua que da problemas para devolver el depósito. Después de recorrernos todo Victoria Station varias veces y preguntar a todo el personal nos dijeron que tendríamos que llamar al teléfono de la tarjeta y pedir que lo ingresen en nuestra cuenta bancaria. Solo la llamada ya será más cara así que tenedlo en cuenta. 
Siguiendo con la aventura y lo positivo, tener plan a última hora y de tal magnitud me hizo sentirme muy integrada, además estábamos alojadas al lado del cine donde proyectaron la película. Vimos a los actores y a unos cuantos youtubers británicos que sigo. Lo que no me esperaba para nada era ver a Alessandro Michele, diseñador de Gucci, en el desayuno del hotel con una llave como la nuestra ¡Fuimos vecinos por una noche! Ni siquiera era la Semana de la Moda. Pensaréis que habiéndome encontrado a Jesús Navas en el aeropuerto de Sevilla con mis pintas de "llevo una semana deshaciéndome del calor" me habría valido para no salir de casa hecha un cuadro. Pues no. Me pilló Alessandro con unas pintas que daba pena ¡¿Por qué a mí?! Y sí, me vio que le miraba todas las veces que intenté mirarle disimuladamente para asegurarme de si era él. Prefiero no decir el nombre del hotel porque no sé hasta cuando se queda.
Me ha cambiado la vida este viaje. Por una parte, porque es una ocasión única en la vida pero también porque fue muy sanador para mi alma cansada y pachucha (que habéis podido ver en este blog). Es de esos momentos en los que cambias de chip. Soy una persona renovada, ahora he estado sobre la alfombra roja (que en esta ocasión fue rosa).
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