Enero ¿Quién me pone la pierna encima?



Recuerdo este mismo post hace un año. Como me salió solo y me quedé muy satisfecha con el resultado. Eso no me pasa mucho. Es lo más sincera que he sido con el blog y conmigo misma y aunque muchas cosas las pienses si no las dices o no las escribes no calan igual.

Tengo que decir que no podría haberme quedado más a gusto ni haber acertado más con la predicción para este año. Hay muchas cosas sobre mí y sobre la vida que me quedan por aprender pero me conozco lo suficiente cuando toco fondo como para saber cuándo parece que he tocado fondo y cuándo realmente he tocado fondo y lo que me espera. Así que sí, he tenido un año aburrido pero sanador, de aquellos que hay que pasar por mucho que duela o aburra. Puedo decir que he sobrevivido y me alegra al mismo tiempo que me asusta porque sé que a partir de ahora está en mis manos lo que pase, lo que haga y lo que sienta.
Estas fases de transición son reveladoras. He entendido muchas cosas u otros puntos de vista pero aún no las acepto ni las quiero para mí y no creo que vaya a cambiar este próximo año. Sé que las cosas no siempre son como esperas y que a veces tus planes por muy calculados o mucho margen que tengas no acaban saliendo como quieres y no digo pequeños detalles, digo que todo salga al revés. Acabar donde nunca pensaste que acabarías en situaciones en las que realmente todo está en tus manos (nunca es al 100% así pero mayoritariamente podemos considerar que tenemos el control), no hablo de destino, hablo de dejar ir o de sujetar con demasiada fuerza a conciencia y que todo se vaya al traste, hablo de no calibrar bien. Esas cosas de la vida en las que estas dos años haciéndolo todo al revés y de golpe, los dos años siguientes sale todo bien y tu vida cambia radicalmente en cuatro años a pasos de dos años. Que por qué estoy tan loca…
Pensaba, ilusa de mí, que después de tener un revés alucinante, de aquellos inigualables, al confiar únicamente en mí y centrarme en mí y contar solo conmigo misma no me volvería a pasar. Pues estaba equivocada. Porque te puedes fallar a ti mismo y entonces ¿Qué? A qué o quién recurres cuando no tienes nada más porque no has trabajado esa parte de tu vida, porque no crees en ella.
No quiero que suene derrotista, nada más lejos de la realidad. Todo en esta vida sigue lo que dijo Sócrates
"The secret of change is to focus all of your energy, not on fighting the old, but on building the new"
Y este es realmente el motor que me tiene tan inquieta siempre, que me da ganas de evolucionar y que me da claustrofobia cuando siento que me estoy quedando siempre en el mismo lugar (figurado). No obstante, llega un punto en que se te acaban las pilas y como dije hace un año, cuando el entorno no acompaña se hace muy duro moverse, ya sea para adelante o para atrás y entonces entras en una espiral en la que no te puedes mover y entonces te agobias y así siempre. Como he dicho al inicio de este post: Sé que hay que darle tiempo al tiempo y también sé que llega un punto en el que aún necesitas tiempo pero cómo lleves la evolución no está marcado y en qué momento llega el punto de inflexión (temporal, local y evolutivo) es algo totalmente inesperado.

Por último, quiero añadir que voy a seguir publicando posts que nunca acabé en las fechas previstas del año pasado porque quiero que estén publicados y que este recopilatorio sea fiel al orden de mis ideas y puede que luego me dé por borrar alguno o editarlo y eso es lo que haré. Lo digo para que no haya conjeturas sobre mis actos.

Os deseo lo mejor a todos para este año que empieza. Que se cumplan todos vuestros deseos y que viváis en paz.

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