Junio





Este mes se me ha hecho eterno y aún así no me puedo creer que ya estemos en junio. Ser yo está infravalorado.
No lo voy a negar, ha sido un mes intenso. Un mes en el que me he sentido muy perdida y muy sola, principalmente, y en el que me han curado maratones de películas románticas porque sí, a esta alturas de la vida, siguen siendo mis favoritas. Eran antiguas, de cuando las comedias románticas eran comedias y eran románticas y he vuelto a ver El diablo viste de Prada porque como ya expliqué, es mi película cozy. 
También ha sido un mes muy productivo aunque me quedan muchas cosas por hacer y, francamente, no estoy anímicamente preparada para ello. Cuesta concentrarse cuando anímicamente no estás en tu mejor momento. No sé cómo ni cuándo acabará porque, definitivamente está en mis manos cómo me tomo las cosas, pero llegados a este punto tienen que cuadrar muchas cosas y alinearse varios astros porque soy así de complicada y ya de por sí, junio me parece horrible, así que voy a intentar tomármelo con calma y optimismo.
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